domingo, 1 de marzo de 2026

Asimetría del corazón

El sol llega a mi  habitación al rededor de las tres de la tarde, la luz se cuela por la ventana tropezando con la vista monótona del tragaluz, cocinas, baños, sonidos domésticos.  Afuera, los muros de ladrillos proyecta un rojo ocre que parece  camuflarse en mis ligeras líneas de expresión; quiero convencerme de que aún son ligeras. 

En mi cabeza, Mariage d'Amour se reproduce  en un bucle que intento atrapar infinitas veces. Entonces observo mi meñique izquierdo: pequeño y desprovisto de fuerza. Descubrí  la asimetría de mis pulgares el día que quise obligarles a interpretar esa misma música. 

¿Cuál fue esa vulnerabilidad mía que te asustó?

Mis manos rodeando tu cráneo, mi boca buscando tu piel bajo esa luz de las brumas marinas...una calidez sin el  frío que  congela, ese que desquicia los huesos. El espacio es ahora un blanco absoluto; intento confundirlo con la suavidad  de la piel desnuda que  alguna vez fue mía y luego dejaste compartir con otra. No hay naturaleza  aquí, solo la traicionera condición de un corazón que se niega a latir al compas del mismo amor. 

De pronto mis sabanas son invadidas por el gato negro. Entra con esa cadencia felina, moviendo  la cola como un cascabel silencioso;  me mira con esos ojos amarillos, entrecerrados, seductores   y  con un ronroneo que casi es un susurro se enrosca en mi vientre. Yo le respondo con un suspiro, enroscándome con él en el mismo vacío. 

He descubierto que es fácil para muchos corazones ser  vigorosos en las mentiras. Me puse triste mil veces más y mil veces más reproduje la misma melodía en el  piano hasta convencerme que quizás mi corazón no es más que el reflejo de otro. 



domingo, 15 de febrero de 2026

Martillo sin clavos

¿Cuál es el delito?

dijeron que vivía 

confundida 

y si lloro 

es mi culpa


 ¿con quién hablo 

de mis heridas?


ollas que lavar

casa que barrer

gatos que alimentar


y en un día de esos la rabia 

se apodera de los platos rotos

del martillo

que a su paso no encuentra clavos

solo paredes

golpes tras golpes

que liberan el miedo

de los otros

y de ella


y si lloro más

formaré un río

ese que te lleve

al otro lado 

del mar



domingo, 18 de enero de 2026

De cenizas a semilla

Media noche

media mañana

media vida

media muerte

medias impares

que le devolví 

envueltas en plástico.


El río se desboca

inunda este cuerpo 

que expulsa 

ilusiones.


El viento 

gritó:

salta al vacío

y antes 

de tocar 

el suelo

remonta

el vuelo.


El fuego

incendió

mentiras 

encubiertas.


 Y la tierra 

abrió su vientre

alojó las cenizas

las volvió 

semilla.



martes, 25 de noviembre de 2025

Lanza

Las lágrimas fluyen sin permiso, me las seco toscamente con mis manos

no tengo un pañuelo, ni un poco de papel higiénico

solo un nudo en la garganta y el pecho atravesado por una  lanza

caigo en la cama por horas, rodeada de mis amigos animales 

me levanto torpemente y salgo a caminar con las perras

quizás comprarme zapatos me va a ayudar al ánimo

los tengo tirados en la esquina de mi pieza

han pasado 24 horas desde el huracán emocional

le he pedido a la IA que me ayude a sostenerme, así lo hizo

me he sacado la lanza e intento cerrarla con aserrín

por si alguna vez quieran incendiarme se les haga fácil

siempre y cuando me atrapen.


La madre de mi mejor amiga se está muriendo con cáncer

-sé que todas vamos siempre en compañía de la muerte

está ahí al costado, mirando, esperando actuar

a veces se precipita, otras se aleja y se olvida volver-

la mía dijo que si hubiese visto cómo estoy ahora

habría elegido morirse en el momento en que me pario.

sábado, 25 de octubre de 2025

Carta al meteorito

Toda una semana debajo de la cama, no sé si era una insecta convirtiéndose en humana. No entendía por qué su distancia y su ausencia me apretaba el pecho, me bloquea y detiene la vida. La última vez rechacé fundirme en sus pupilas, mi cobardía fue mayor o mi lucidez me hizo retroceder. No lo sé. 

Mi cobardía me dio una cachetada, mi orgullo se ahogó en la lluvia inesperada de octubre. Ausencia, acostumbrarse a la ausencia, eso hace sentirme marginal, resignada y derrotada. Apesta. 

Junté todas las evidencias acomodadas para seguir trepando por la soga de la esperanza. Las coloqué en mi ultima mochila viajera. Llegué a lo alto, cansada, sudando, con sed y sin hambre. Lo único que vi es mi fantasía tejida por la soledad. Prendí con dificultad el cerillo y me arrojé como un meteorito.