viernes, 14 de agosto de 2026

Getsemaní y gaseosa oscura

 —Espera, no te vayas, no sé qué cuento escribir…

Fue lo último que logré escuchar antes de cerrar la puerta con toda la rabia contenida. Los faroles se encienden uno tras otro; calculo que serán cerca de las siete. A pesar de que detesto el olor del cigarro, es justo lo que necesito para lidiar con la adicción emocional junto a un vaso de gaseosa oscura. Bebo mi angustia mientras mastico nuevos horizontes.

La noche del viernes fue lo que llamaría un paso por el Huerto de Getsemaní: escenas de traición y engaño repitiéndose sin fin. Despierto entre la neblina que separa la realidad de mis sueños y me tropiezo con su mirada. Pienso en su oficina, en su trabajo de escritor… ¿A quién más calcarás?