miércoles, 24 de febrero de 2010

neblina


hace setecientos dias atras
los caracoles
del arbol de tu casa
aún dejaban su huella babosa
para pensar en ser miniaturas
y resbalarnos en ella

han caido las arrugas a mi rostro
y tus cabellos
forman un nido
donde el polluelo
que salvaste de morir
ha formado su familia

miras el cielo
miras mis pies con callos
toco tu pulgar
y siento miedo
de seguir tocando algo que morira antes o despues
de mi ultimo suspiro

he almorazo un helado
he caminado entre tres generaciones
la madre de ella, ella, sus nietos.

el tiempo es cruel
con los peterpans
y el eco me devuelve a mis timpanos
"odio envejecer"

saltos,
pisadas de cesped
artificial
y no es de noche
corro tras tus lunas
tu sol me ha bronceado demasiado

tristeza absurda
melancolia melosa y barata
los dias
sin musica
los dias sin tele
los dias infelices

telas de araña en mi mente
en mi cuarto
tu voz en las fotografias
tus encuentros con la muerte
tu aliento
a alcohol
tus suspiros de cigarrillos
hierba

el eco esta vez es para los dos
"odio envejecer"

lunes, 15 de febrero de 2010

En el Dia de San Valentin.


Take me out tonight
Where is music
I want you
O take me any way
Trouble
To night....

-----There is a light that never goes out----The Smiths
Aun no aprendo a escribir
en ingles
Las palabras
arriba sueltas
son captadas
en mi desesperación
Por retenerte
devolverte
o
devolverme
Al tiempo
al que pertenecemos
Amparado en la juventud
Como decías tu “... lo mejor en el mejor momento: primavera…”
Y pensar en ser arrastrada
con la yema de tus dedos
cual icono
al escritorio de tu Ipod
Y dar play a nuestro tiempo.

Tu me recuerdas?

martes, 2 de febrero de 2010

viscera repugnante


Los dias martes
rompias un pedazo de hoja
de tu cuaderno de apuntes
mientras el profesor
daba su discurso sobre algun tema
al cual no poniamos atención
" como te fue ayer", decias en ese pedazo
de hoja que me pasabas
con tu letra redondeada y desordenada
en ese azul "melancolico"
como solias describir
cuando vestia de azul o lila
los dias que eran duros
para soportar
la tristeza de no poder
tirarse al abandono,
recibia la hoja y escribia "pues como siempre regular"
y seguiamos la conversacion via esa hoja
yo miraba tus ojos cansados y marrones
tus labiso rosados
tu barba crecida
tus animos de llorar
tus ganas de caminar por horas
hasta llegar a tu casa
donde veiamos peliculas
o cartoons
las horas pasaban
y siempre mantenias esa sonrisa
de conejo,
tus chistes
tus mil aventuras
tu imsonio
tu despertar antes del amanecer
tu imposibilidad de dormir
tus demonios
que te poseian en madrugadas
que estabamos separados
de norte a sur
de cono a cono.
y cuando pienso en ti
pienso en Eielson, pienso en
El cuerpo de Giulia-no,
en esa pagina
que sito "...Tú eras todo para mi, pero no eras suficiente. En los últimos tiempos yo casi ni te miraba. Sabia todo de ti, sabia ya demasiado. Seguramente mi corazón es un víscera repugnante que late sólo a fuerza de amaneceres y nuevas dulzuras..."

y tambien pienso
en tu libro de cuentos extraordinarios
de Edgar Allan Poe
que leo cada vez que siento que el tiempo me aprieta
y no me deja respirar
y permite que derrame un par de lagrimas
por esta sepultura impuesta
por esa viscera
que esta encarcelada entre mis costillas
entre los meses de abril a noviembre
cuando enclaustrados
en las aulas
de un lejano lugar
conversabamos
mediente un pedazo de hoja rota
de un cuaderno
donde se anotaba lecciones
que no aprendi bien
lecciones que olvide poner en practica
ese invierno y otoño
esos dias de lluvia de temor
de miedo

de besos y peliculas
filmadas en sepia

fotografias
de licor
de apuestas
de mentiras

han removido
el ultimo pie de manzana
que comi en este clima absurdo.

Porque tu has enseñado
algo mas a mi corazon
viscera repugnante

a mantenerme lejos
del amor
que aposte
que perdi
de tu corazon viscera sepultadora

y un pedazo de esa viscera
se ha hecho anticucho
y el otro poquito
te recuerda siempre
con odio con amor con miedo

y el resto
es tragado por mis gatos.

martes, 12 de enero de 2010

Hasta nunca al Angel mal tatuado.


angel, mal tatuado.
pequeño mostruo come peliculas
gato nocturno
uraño y maravilloso



ahora ya no quieres arañarme
ni tener miedo al verme saltar
desde el segundo piso
para atrapara a una paloma en vuelo.



te doy miedo?
eso es cierto?
el solo recordar mi rostro te pone llena de odio
que serias capaz de coger un desarmador
y partirme el craneo
y romperme los pulmones
y pararme el corazon
para que no piense en ti
para que no respire mas a tus oido
ni sienta nada por nosotros.



quieres dejarme libre de ti???
que es lo que deseas
gatito de tercipelo?



mi fragil cuerpo,
que cada vez
adquiere mas cicatrices
mas cardenales





ya no estoy pintando,
no te podre regalar
una pintura
en honor a tus labios rotos
en honor a tus pies suaves
y tu pecho de angel azulado.



ya no, escribire mas
cuentos sobre la delicadeza
de tus manos
ni el gesto que hacias al verme
llegar y sonreir
y mentir, como tantas veces.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Coincidencias


Coincidencias,
incidencias en el infierno:
cuando el azúcar se quiebra en caramelo
y el papel se convierte en ceniza.
(Brian Molko y Morrissey fueron testigos mudos).

Mis días son un mal-haber,
porque mis padres olvidaron
que yo también respiraba.
(La biblia roja se usó para limpiar culos).

El quinto infierno no es metáfora,
es la forma de comer,
de dormir entre paredes húmedas,
donde la tuberculosis alquila
el cuarto del costado.

Coincidencias,
corazón de caña,
tu dulzura seca mi piel.
Cada vez que tus ojos rozan los míos,
esta miel me arde,
me recuerda
que el destino no asigna
más que días cualquiera.
(Ni Kant ni Marx dijeron dónde va la mierda
cuando es succionada por el inodoro).

¿Se puede hablar de todo sin abrir la boca?
Los muertos lo saben:
la comunicación es unidireccional,
sin réplica,
sin preguntas.
(Donaré mi cadáver para su polimerización,
si eso te excita, amor).

Miel de caña amarga:
me quiebra los huesos,
me arranca el pelo,
me hace cruz y apellido.
Una paria de la providencia,
arrastrando el miedo como herencia.

Han rajado mis manos,
han quebrado mis pies.
Y las coincidencias
no son más que aluviones
en este desierto
donde las casuchas
se amontonan en cuatro pisos de hacinamiento.

He dejado que los gatos me laman la cara,
que su lengua áspera me recuerde
que aún hay ternura.
Su belleza atemporal
alumbra mis días.

Y porque tú también tienes un gato,
podría ser yo,
como Betty Blue,
la mujer que se disuelve
en su propio incendio.

Ahora soy la Mujer Elefante,
sin su África,
sin azúcar,
con la piel ardiendo en miel quemada.