Que dejen de arder los montes
como incendios sin consuelo,
que la lluvia calme la sed
de mis animales cansados,
que broten de la tierra
árboles, flores, pan para el futuro,
y que los ríos, cansados,
se alarguen hasta ser mares.
Aquí sólo queda el temor,
el pálido rostro de la cobardía.
Te temo como a esa alegría inacabable,
como a esa angustia que no cede:
me paraliza el cuerpo,
me enciende la sangre,
me nubla el pensamiento.
No, no quiero encontrarte,
no, no quiero mirarte hondamente,
no quiero oler tu llegada
ni esperar el día,
ni temer la noche.
Que el cuerpo camine sin crujir,
que las lágrimas bajen como lluvias
sobre los surcos abiertos,
que las esperanzas
vivan en ancianos y niños.
Y al fin,
que las cenizas se dispersen en el mar,
que allí se apaguen,
Logré cogerme de la muralla, después de poner a salvo a Zatrix. El toro negro venía-a toda velocidad- con las intensiones de cornearme. Le pregunté a mi hermana si me alcanzaba. No.
Ele-10, se encontraba en la sala, junto a mi madre y hermana, no entendía sus motivos, se le veía alegre. Mi hermana, al darse cuenta que mostraba cierto interés, me dice que él no esta como para mí, que yo necesito un vínculo duradero.
Estoy en una calle donde observo gatos cachorros sin vida, mi hermana mayor me da al alcance y caminamos, no puedo dejar de sentir angustia por esos cuerpos esparcidos.
Ele-02, me comunica que va estar quince días por mi ciudad, no sabía qué responder. Pensé que no estaba en la obligación de ser su anfitriona o quizás sí. Me quedé pensando en la atmosfera de la comunicación. Me costaba descifrarla.
Ele-28, me escribe un mensaje de texto: estoy pensando en ti. Me emociono, no quería ser tan evidente y decirle que yo también, intento responderlo sobre su anterior comentario juguetón, no se puede, porque en los sueños no puedes escribir ni leer, solo sentir.
Se arregla su cabello lacio y negro como sus ojos, lo acusa de ser infiel e inmaduro, le increpa su edad. Lo niega, me sonríe con los ojos. Ella me pregunta si le creo -bebo más café y muerdo un durazno- respondo; los bogas en una mano tienen la botella y en la otra el floro. Se ríen.
Con la voz agría y chillona, cuestiona cómo hace con su conviviente si trabaja todos los días. Agrego, sino le reclama tiempo. Me dirige la mirada y se ríe. Entonces, tienes trampas o amantes y no mientas, ah, que se nota, todos los abogados son iguales-toma más café-. Le propone si quiere ser su trampa y planifican la estrategia, nos reímos.
Cuál es la diferencia? Lanzo la pregunta. Ser trampas es hacerlo por mutuo gusto no hay más. En cambio, de amantes tiene que haber inversión y atenciones. Serías imbécil si te consigues una amante teniendo hija y mujer, le mira molesta.
No, nunca he sido amante, pero no me interesa ser la trampa. Muerdo otro durazno y me sirvo más café, les ofrezco más duraznos. Ella toma uno más y se queda pensando. El se sonroja, me mira intensamente. Me río mientras expreso que la experiencia no se desperdicia.
Sus cejas suben y bajan al mismo tiempo que dibuja una sonrisa coqueta, mordisquea el pastelito de manzana-como yo ahora la chocoteja- y dice; "no me decepciones, Melva. Mira que yo quiero casarme contigo" No puedo evitar reírme a carcajadas, añado; -Uy, mi especialidad es decepcionar.
Anoche soñé con el sujeto, lo sentí como una pesadilla por partes, se acercaba con intereses sensuales y sexuales, por momentos lo evitaba y sutilmente trataba de hacerlo entrar en razón. El ambiente era amarillo ocre con tonos naranjas como flashes. Insistía en su impulso, en primer plano se observa su pequeña boca voluptuosa, sus ojos color ámbar a medio cerrar, su cuerpo rechoncho y su agresividad al cogerme de la cintura y pegarme hacia él, me repetía; "maldición, que es lo peor que podría suceder" mientras intenta besarme por tercera vez, le respondo -todo se destruye, quedamos en vacío- y busco alejarlo, me aprieta más fuerte hacia el, siento su cuerpo caliente y me dejo llevar por el impulso, cedo al deseo y nos besamos. Despierto, asustada.
Me sirvo la segunda copa de vino seco-me duele la cuerpa menstruante-. Pienso en que no le gusta las cebollas ni las aceitunas, yo no puedo vivir sin la cebolla lo uso como ingrediente principal, luego, recuerdo que yo no puedo comer los derivados de lácteos ni las masas fritas -sí, nada de pizza ni café con leche, sigue una larga lista- quería escribirle y decirle que me invite a una copa, sin embargo, tuve miedo y pensé que quizás estaba siendo impertinente con mis necesidades exaltadas por la pandemia.
Prefiero ahogar en vino tinto a todas esas larvas que me inquietan el vientre-me río porque estoy siendo hipócrita,estoy tan vulnerable que si viniera y tocara la puerta otras serían las mariposas- que se llena de pistachos y chocotejas.
Con media botella bebida y la cuarta chocoteja saboreada, disfruto de Grimes, siento mi cuerpo ligeramente adormecido, desde este cuarto piso contemplo las luces de la ciudad que me acoge, por cuanto tiempo más? Aún no hay respuesta, me había quedado por la independencia, por estar cerca-3 a 4 horas de distancia- a la persona que amaba, por aprender a vivir por mi cuenta, entre otras razones.
A la pregunta que si lo extraño, a veces pienso en su dedicación y en el tiempo que hacía para abrazarnos y estar conmigo-me brotan un par de lagrimas- pero también, tengo en claro el motivo de la distancia y de la ruptura del vínculo. Salud, va más de la mitad de la botella gastada en éste lunes interpelador.
Me encanta mi copa azul, cada vez que la contemplo pienso en llenarla de vino en sus tonos tan hermosos- de lila a morado oscuro- ahora esta sonando Lana Del Rey con Born To Die. Contrario a lo que pensaba, el vino tinto seco me relaja, me suaviza las sensaciones, me dolía el vientre y tenía tensa la espalda.
Día patético, pienso en muchas posibilidades-el vino se esta terminando al igual que los pistachos y las chocotejas- mi cabeza da vueltas, voy a vomitar.