La temporada del friaje empieza en junio, hablo del sur andino peruano. Quise cubrir de frio permanente mis emociones, sin embargo, la esperanza de la primavera orbita. Dejé de ser satélite para ser planeta.
El silencio me enseña que explotar es necesario para tener el proceso de reconstrucción.
Tus ojos marrones se cuelan en estos momentos como un virus tratando de atacar a mi ordenador. Me gustaría vomitar como en ceremonia de ayahuasca todo el daño retenido, ese que hice y me hicieron, muchas veces con ingenuidad otras con intensión. Las segundas son las más oscuras.
Hace unos cuantos meses que dejaron de llorar los carneros. El silencio está actuando.