jueves, 28 de diciembre de 2023

alguna vez tus ojos y mis ojos

Recovecos, es la primera palabra que me viene a la mente, cuando estoy tratando de escribir. Sí, Lupo se cruza entre la pantalla y mi cara con una cosa pegajosa y lleno de estrellitas, supongo que los chinos decidieron hacer más selfiable esto de los skincare, me gusta hacerme al menos una vez por semana, se siente estúpido pero divertido. 

Volviendo, he estado enferma hace dos semanas, he limitado mi comunicación a unas cuantas personas, incluso bloquee a uno con el cual solía hablar casi todos los días, pensé que le había brindado demasiada información que empecé a sentirlo tóxico, así que decidí simplemente buscar alguna excusa absurda y listo, decir adiós. Me costó al inicio, para qué negarlo, incluso ya era parte de mi rutina, alguien con quien rumiar, horas, días, semanas, meses, era necesario limpiar el aire para empezar de nuevo. 

Me tocó aceptar el gran daño que me había hecho mi último amor, supongo que me costaba sentirme vulnerable, víctima, sí, difícil aceptarse en esos términos, nada más valiente que decirse ya fue, no importa lo que haya sucedido, lo dejo pasar, como dicen soltar para siempre ese curioso efecto que tiene la obsesión por el otro. 

Confesar que antes de que se cierre el año, por momentos siento una especie rara de aleteo cerca a mi esternón,  una curiosa sensación entre hambre y sueño, no quiero interpretarme aún, no me gusta pensar más allá de lo que la realidad palpable me dicta. Entonces, podríamos quizás un día de esos viajar y amanecer, renacer y volverme a dormir en un abrir y cerrar de ojos, quizás en una de esos tus ojos cerca a mis ojos.




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